

- Es mi alma la que dejo a cambio, será suficiente garantía?
- Es más que eso



Si tú encontraste a Dylan y Bobby encontró a Cash y vicebersa. Y todos se encontraron antes de buscarse. Yo quiero morirme con vosotros si os matais. Y si He's, She's, teniendo la posibilidad de cambiar quién quiere un amor civilizado, eh Lo? Nosotras NO. No necesitamos a un hombre. Necesitamos unos tacones altos -o una chupa o una harley total black y de ahí a presidentas de EE.UU. Necesitamos muebles o juguetitos sexuales. Queremos amigas y viajes, no Zipi-follonera? Si todos ello ya están conectados de alguna manera, no quiero-aunque necesite a veces-teléfonos. Lo que quiero son postales. Voy a matadme con vosotros-con todos-si morís.
Nos encontraremos en las puertas del cielo. There are no thruths inside the gates of eden...
NIGHTINGALE 2:27
Jueves 11? 13:00 aprox. Sonando...ya no me acuerdo, Neil Young live probablemente. Ahora, momento de publicación -F chato, cuéntate algo que no te comento pero te leo- son las 12:48. Reviso errores, osea, edito.
Molly-la famosísima Molly, "todos enamorados de ella en secreto"- llegó anoche para iluminar un poco más la casa dónde vuelvo a vivir. Paréntesis: mi habita huele a canela y el salón a miel. ¿Casualidades? Puede. Aunque yo soy más de creer que el destino se lo trabaja y elige un@ mismo.
Este trimestre, para articular los contenidos de música en el tercer ciclo, he elegido la figura de Beethoven (veremos un fragmento de la 9ª con la flauta, aspectos de historia de la música, instrumentos, la sinfonía como forma musical, musicogramas, etc.), y para introducirlos un poco en el tema hemos visto escenas de "Amor Inmortal", una peli bastante decente sobre el sordo genial. En una de ellas se ve el estreno de la que sería la última de las sinfonías de Ludwig van (como diría alguien que tú ya sabes). Bueno, pues como he tenido que verla tres veces (una en cada aulario que tengo), me he parado en pensar cómo habría sido escuchar por primera vez algo tan maravilloso y electrizante como la 9ª. Y digo por primera vez, sin estar contaminados por las veces que la hemos oído tarareada, en anuncios, en los móviles o perpretada (sí, esa es la palabra) por ese cantante de tres al cuarto y totalmente prescindible para la humanidad que es Michael Rivers (así, en inglés). A cuadros se debieron quedar cuando en 1824 un Beethoven completamente sordo y casi acabado (por esa época triunfaba ya el culinario Rossini) estrena su nueva sinfonía... ¡con coros y con cantantes solistas! y además con una duración que suele sobrepasar en casi todas sus representaciones los setenta minutos (algo inaudito para la época).