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viernes, 12 de noviembre de 2010

¿Cuanto más?

Jueves 11? 13:00 aprox. Sonando...ya no me acuerdo, Neil Young live probablemente. Ahora, momento de publicación -F chato, cuéntate algo que no te comento pero te leo- son las 12:48. Reviso errores, osea, edito.

Molly-la famosísima Molly, "todos enamorados de ella en secreto"- llegó anoche para iluminar un poco más la casa dónde vuelvo a vivir. Paréntesis: mi habita huele a canela y el salón a miel. ¿Casualidades? Puede. Aunque yo soy más de creer que el destino se lo trabaja y elige un@ mismo.

Molly llegó para alegrarnos los oidos -si habéis capturado, como yo, a Bolaño (aunque no lo llevéis de salvapantallas- sabréis que Ana afirmaba que el cuerpo era una oreja gigante- con conversaciones agradables, vampíricas y musicales, que para algo esta hecha toda una 'American girl. Pero sí, todo sea dicho, también nos a alegrado la vista con un físico y una cara bonita. Simb (mi compañero de piso al cual ya presenté) debe estar pensando eso de "dicen que el amor es ciego, aunque evidentemente no lo es". No lo es, perlas mías. Chaouen, qué sabio eres!
Hablando de Chaouen resulta que, más casualidades de la vida, a Molly's chambers también le mola. Ella viene de Portland, lo que me hizo recordar mis idilios con N.Y y el hecho de pensar (¿cómo?...¿pensar? grrrrr) que tal vez, como resulta que Molly viste también a las flores de azul, llegue yo a engordar un par de kilos o como mínimo mantenerme en mi piso cuando deje de estar bajo receta médica. "Tu médico te ayudará" hablan los carteles. El buzón de sugerencias estaba lleno cuando me fuí. Volveré con Mantícora bajo el brazo.
Debería añadir a mi lista de hoy: "llamar a Javi" aunque, sinceramente, es él quién tendría que apuntarlo en su cabeza, no yo. Todo empezó cuando gritó, cito literal: No tienes ni puta idea de la vida. Blasfemé como pocas veces. "I think I'm paranoid, lick my legs" o déjame tranquila. Luego ya me di cuenta de que él conoce lo que yo le dejo conocer y se me pasó. Nadie tiene la culpa.
Si llamaré a (mi) girasol y a uñasrojas. Me necesitan más, sobretodo M, la segunda. Los amigos están para ESTAR, entre otras cosas, cuando se rompen relaciones de 11 meses. Ay, Lo! 11 meses sin planear a corto y a medio y sin escribir en servilletas ni talk in english, babe. Quiero decirte, deciros, contaros además de escribiros, todas esas cosas que vosotras ya sabeis.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Bares, que lugares.

"Bares, qué lugares

tan gratos para conversar.

No hay como el calor del amor en un bar"

(De una canción de Gabinete Caligari)





En uno de los bares de mi barrio hay un tipo jugando a las tragaperras y fumando en pipa. Recuerdo que un fumador de pipa provocó un incendio en Galicia y de pronto me veo odiando a este hombre del bar, como si ambos fumadores fuesen el mismo y como si odiar a alguien por provocar un incendio que se resolvió como "accidental" fuese lo más lícito del mundo y también como si Galicia dejase de ser una ilusión y pasase a ser, a ciencia ciertísima, el lugar donde viviré tras mi jubilación. De pronto estoy jubilada, aunque tengas unas ganas tremendas de empezar a trabajar. Estoy jubilada. Vivo en Galicia. Adoro sus bosques y sus montañas y sus playas. La adoro enteramente y odio a cualquiera que le haga el más mínimo daño. Es mi princesa y yo soy su amante.


Al pedir el café separo al fumador provoca incendios maldito ahí te mueras del fumador del bar y a éste segundo lo odio ahora por estar tan sumamente gordo y aun así tener el valor de pedirse un chivito a las 4,30 de la tarde. Porque como bien comprenderéis no puede ser que el tipo no haya comido hasta ahora. No. Yo solita presupongo, qué digo presupongo, doy por hecho indiscutible que lleva desde las 12 en el bar y que lógicamente ya ha comido. Punto. Y de no ser así me da exactamente lo mismo, le odio por no cuidarse, porque es una cuestión de salud física y mental. Y lo hago como si fuese la persona mas adecuada para hablar de salud física y no digamos mental, poseedora de la verdad absoluta, defensora del ejercicio rutinario, controlado y moderado como fuente de bienestar a todos los niveles. Me falta gritarle que joder, que hace calor, que se haga unos largos en la piscina y que su presencia me indigna y está estropeando mi momento de café y cigarro.
Lo estropeáis todos. Los dos tipos de los cubatazos en mano y sus "a él no le pongas que puede pero no debe" riéndose mutuamente las gracias que vete tú a saber donde las tienen y el camarero chino participando en el club del chiste y viendo y oyendo como miran y hablan de su hija y ella tan campante dejándose regalar todas las perlas y clamando por más.


Me indigno tanto que lo hago hasta con los que ven la novela en la tele y hacen "shhh" pidiéndo silencio inutilmente. Y lo hago porque sí, por tener el mal gusto de ver una telenovela machista de turno y el peor todavía de acudir al silencio inutilmente. No llamarás al silencio en vano. Mandamiento sagrado en mi religión desde ya. Por las teles en los bares. Por los chinos que compraron otro bar dónde acostumbraba a tomar café y dónde encontraba paz y hasta conversaciones amenas y dónde no había tele. Los chinos están comprando todos los bares y no pasaría nada si hiciesen buen café. Pero no lo hacen. Así, generalizando: los chinos hacen mal café y me quedo tan ancha, como reencarnada de pronto en un curazo del estilo el "señor" Rouco.

Y ya no odio. Ahora compadezo. Sí, ahora me dan pena. Qué triste, qué triste. El pobre hombre que al parecer se llama Josep resulta que es un ludópata, un adicto, pobrecito él. Y sino llego a la compasión de las peores, de las de os compadezco por no ser como yo, que soy mejor y más guapa y más lista es porque me ocupo en encontrar el mechero.


Pero ah! En eso doy el primer trago a mi café y todo ha cambiado. El hombre se llama Jou porque suena mejor que Josep, más divertido. Y tan cierto y explícito como sus manos llenas de grasa y sus dientes plagados de restos de ese (por decirlo suavemente) roñoso bocadillo; tan cierto como eso son sus visibles ojeras casi sangrantes. Por todos es sabido y ahora si que la generalización se me justifica, que el panorama laboral es una auténtica putada. A Jou le sangran los ojos de tanto currar en horarios infernales. Jou se descojona de los Beatles y su all you need is love. Y llora sangre. Lo primero que veremos todos de Jou son sus ojeras rojas. Sus cicatrices.

Es lo primero que veremos salvo que le pillemos a esta hora, en el bar de mi barrio. Acaba de recoger a las niñas de casa de la abuela (amén, bendita sea) No ha podido pararse a cocinar porque entra a las 15. Y es justo en este instante, apenas cinco minutos, en los que presenciaremos el espectáculo de ver sus sonrisa por encima de todo. Todo lo que necesita Jou no es amor, amigos. Son cinco minutos de juego sano en el, probablemente, peor bar del barrio.

El dueño chino le conoce, también su hija. Jou necesita la máquina. Ellos necesitan a Jou. También a los clientes borrachos y a los que ven la novela. Jou no necesita amor pero sin embargo yo juraría que todos ellos se quieren. Puede que los Beatles sí estén en lo cierto. Impregna el bar un tipo de empatía poderosísima y un amor del que a mi, aun deseandolo más que a nada en el mundo, me sería posible pertenecer. Solo el humo de mi cigarro se mezcla con el de los suyos en el aire.


Y a todo esto, resulta que el café está lo suficientemente aceptable como para que de la última calada antes de acabar mi taza y así quedarme con su regusto en el paladar. Puedo optar por los segundos (porque han sido unos segundos, más no gracias) de esa primera sensación más prepotente y más asquerosa que el bocata de Jou. O puedo quedarme con esta última.
Formas de ver las cosas y la vida. Creo que podemos decicir como queremos ver. "No, es que yo soy así" sueles decirme. ¿En serio? Pues me cuesta creerlo, sinceramente. Dime mejor que estás cómodo, que te va bien, que lo has elegido. Vale. Pero cariño, no me digasque ni siquiera vas a intertarlo. O al menos no lo hagas ahora. No tengas el morro de llorar, autocompadecerte y quejarte cuando dentro de cinco minutos a Jou volverán a sangrarle los ojos.





Las posdatas y su consiguiente explicación en "comentarios"

lunes, 26 de julio de 2010

Los ángeles no tienen memoria


23:30. Buenas noches.


Alguien dijo una vez haber compuesto una canción bajo el título "devil's doll" tras pasar na noche conmigo. Soy consciente de que esto suena terriblemente narcisista y no dice mucho a mi favor como carta de presentación pero nada más lejos de mi intención que presumir de ego aquí. Y no por nada eh, mas bien que no soy de alardear, me va más la modestia y me gusta o humilde. No confundir con falsa modestia, pero de eso mejor hablaremos otro día.

A lo que iba, mi querido Elefante Suicida, es a que no soy precisamente un ser angelical. Los ángeles no tienen memoria, decía Pygar. Él sí lo es. Es un ángel ciego. Y bien es cierto que resulta irresistiblemente tentador lo de ser un ángel, ya no solo para poder perdonar las cosas horribles que nos han hecho sino también y sobretodo para poder perdonanarnos a nosotros mismos. Aún así, yo prefiero poder recordar.

¿Y los malos recuerdos? Sí, lo sé, son como las cucarachas. Ojalá se me diese bien dar un pisitón y ¡zas! muerte al acto. La barres. Si es uno graduado en "inmunidad al asco" (léase como inmunidad al dolor para no perder el hilo de la comparación) lo que has hecho con la escoba lo haces hasta con la mano, oye. Pero no. Yo era de las de saltar, esquivar y acelerar el paso. Ahora que me he hecho mayor (veo tu expresión en este momento, Elefante y ya sabes la frase que recitaríamos si estuviésemos en cualquier café) ya no monto numeritos por la calle. No cierro la puerta del baño y corro a encerrarme en la puerta de mi habitación. Tampoco le pido a nadie que las mate por mi.
Sencillamente he aprendido a convivir con su presencia hasta en las peores épocas de plagas. Porque los malos recuerdos, como las cucarachas, no desaparecen. Suerte que podamos decantarnos por las mariquitas y las mariposas.

De todas fomas que menos que agradecer sus palabras al Elefante Suicida. Qué menos que agradecerte que me presentes (a estas alturas podemos tutearnos, no? aunque quede literariamente menos estético) como a "un ser angelical". Siempre (me) mira demasiado bien, ya lo comprobareis. No os digo que ya le conoceréis porque eso es algo más complicado. ¿Sabéis esa frase que dice "nunca se conoce del todo a alguien? Hasta el momento, sin entrar en que hay personas mas simples que el mecanismo de una escoba, la defiendo. Es complicado intentar explicarlo. El elefante es (ahí no discrepo en absoluto) un "ser raro" Y no hablo de un raro a lo Lady Gaga píntame el camerino de blanco nuclear todito entero y por si no te has quedado contento encuentra ese ejemplar de flores que sólo crecen en tal región, qe quiero un ramo en la mesilla. Luego ya te comento cuantos hielos exactamente quiero que dispongas en mi copa para equilibrar mi karma. ¡Ay, mari! si es que esta chica es tan excéntrica. No. Hablo de otro tipo de rareza. En cualquier caso, quién quiera saber un pelín más puede entrar aquí: www.fotolog.com/miss_stipe/55719159

De mi ya he dicho demasiado. Soy Cris. He estado con algunos hombres algunas noches. También con algún "niño" pero no soy y no he sido jamás (ni mucho menos) musa de ninguno. No me han escrito poemas ni me han retratado en sus cuadros. Tampoco llegué a escuchar nunca esa canción que dijeron componerme.
Suelo escribir siempre a estas horas. Puede que una de las razones sea que me encanta el café. Hace una semana batí mi récord personal bebiéndome 8 a lo largo del día, lo cual es un récord bastante considerable teniendo en cuenta que la palabr "examen" y "oposición" ya habían desaparecido del mapa.


En fin, Elefante, lectores todavía inexistentes: Disfrutad, disfrtutemos de lo que queda de verano. Vamos a buscar formas de obtener placer y a obtenerlo. Fabriquemos, sabiéndolo o sin saberlo, en forma de mariquitas y mariposas, recuerdos de esos a los que no podamos dejar de recurrir. Y celebremos entonces que no somos ángeles.





Ah! Y de no haberlo hecho ya, leed "Barbarella". La lectura es una de las mejores formas de obtener placer y el cómic también es lectura, aunque Molina Foix y Almudena Grandes (sí sí, Almudena Grandes) no opinen lo mismo. Pero de eso, también hablaremos otro día.