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martes, 23 de noviembre de 2010

Chicago BULLS (o falta de un perro con quién pasear en bicicletas negras)


















Annie se ha fugado con Elliot Smith y van cantando y silbando y haciendo jueguecitos de manos mientras hacen chocar sus bicicletas. Ella va semidesnuda. Él,abrigado hasta la saciedad.
Sí, han intercambiado los "emepés"
-vulgarmente llamados Ipods-

jueves, 7 de octubre de 2010

Let's sing another song, boys. This one is growing old and bitter...

La gente ha nacido cansada. "Yo nací cansado y con sueño acumulado" como reza el grupo de facebook. Ha nacido cansada y enjaulada. Pajarillos. Y algunos ni lo saben. Es un mundo feliz de alfabetos griegos.
Ayer, por la mañana temprano, nos dió a todos por hablar de todo y de todos sin saber nada de nadie ni de nada. - "Que no es justo, chica. ¿He venido de Valencia para un mes? Me quiero ir a mi casa" - Le pregunté que era eso tan importante que tenía que hacer allí y no volvió a hablarme
Ay!, que resulta tan fácil pronunciar la palabra "justicia" como la palabra "amistad" Valores líquidos, que decía mi compañero de piso. Mi compañero de piso se llama Pedro y tal vez si la hubiese compadecido, ahora sabría también el nombre de aquella chica.

-"No hagas esas preguntas aquí" -me dijo hace tiempo un amante- "creo que lees demasiados libros"- Me recordó a uno de mis profesores y, aunque habría dormido solo de todas formas, estoy segura de que esa noche durmió solo y mal.
Pero tú que quieres hablar de justicia, dime si fue justo que el día 29 volviese a casa sola y con cortes en la espalda. No pasa nada. Una vez al año no hace daño, verdad? ¿O es justo que alguien inteligente y que además me cae bien, que de esos conozco pocos, cobre 1000 euros al mes?
Hoy discutimos si dos personas del mismo sexo que follan juntas y además se casan se llaman o no "matrimonio". Nadie grita "señores y señoras de la Real Academia, lingüistas del mundo, revisad el Diccionario y acualizar algunos significados"


He oido a niños relatar como presenciaron el suicidio de su vecina. He visto a madres arrugar los dibujos de sus hijos y meterlos en el bolso, sin ni siquiera mirarlos. Hay 10 habitantes en una casa y las edades de 7 de ellos no suman los 30. He visto a personas, mayores y pequeñas, llorar delante de mi. A adultos que son niños malcriados y a niños que son adultos a la fuerza.-"Mamá, tienes que madurar"-. Todos esos intercambios de papeles están delante tuyo, pajarillo.
¿Cómo dices? ¿Has vuelto impactado de cuba porque has visto la pobreza? Ya lo entiendo, vas a pedirme que te acune esta noche, hoy que te apetece defender los derechos humanos y tomarte tu jornada de reflexión personal. Cuéntame algo mañana, si decides asomarte a la manzana de al lado.

Una voz dijo- "lo hago porque sí"- enseñándome su brazo lleno de cortes. Todavía hoy no sabría decir si la propietaria de la voz y la cuchilla era una niña. Pero hay otras voces que piden almuerzo. - "Papá se ha olvidado otra vez, seño. Tengo hambre"- Luego dibujan a esos padres, envueltos en flores y soles. Estos sí, todavía son niños.
Hablemos de justicia, valientes. Que he oido a profesores que se autoproclamaban "progres" blasfemar sobre la Santa Sede. Tenían más de Iglesia que muchos curas. Eran los mismos que se negaron a que cada uno de sus alumnos tuviese su propio portatil. El único proyector que tenían estaba lleno de polvo. Los ordenadores parecían más nuevos de lo que seguro eran. Los libros de su biblioteca, como roidos por ratas. Hicieron callar a los niños cuando querían contarles qué había pasado en el recreo. Y sus "no puedo dar clase" disfrazaban un "no puedo acabar el tema". Estudiaron en universidades públicas. No dejaron de escoger las asignaturas que les acreditaban como "profesores de religión" porque "nunca se sabe y no hay que cerrarse puertas laborales" Ahora que tienen la nómina sobre seguro asienten si alguien llama "mamones" a aquellos que no han tenido que pasar por lo mismo para ganar tal garantía -que sea lo que fuere por lo que hayan tenido que pasar, siempre recuerdan como duros años de sacrificio y austeridad inhumana" Y luego suspiran.


Y aunque para mi no lo es. "No es un drama, no. No es tan trágico" me ayudaría que hoy me dijises con quién debo enfadarme. ¿Con la chica sin nombre? ¿Con la generación dormida? Mejor me cabreo con el cura que entrevistaron hace unos dias, en el programa de la 2 para que explicara toda las cosas bonitas que tienen en sus aulas. "Y luego me contaron que eso salía en Harry Potter, cuando les hablé de que cada clase era una tribu"- decía el tipo, así, como si no lo supiese o la idea hubiese sido suya que apuesto lo que quieras a que ni de coña. Dime, con quién me indigno. Yo no lo sé, tú eres el experto. ¿Lo hago con los que se supone cuidarán de mis alumnos cuando salgan de clase? ¿Con los que llevan sin merecerla colgada la etiqueta de padres? ¿O con los jefes de los que sí la merecen y no pueden ejercerla? Dímelo, por favor. Porque a veces quiero odiar a mis propios compañeros, que se quejan por vicio, que si "ya está todo el pescao vendido" y que "mujer, esto es así, ya te acostumbrarás" Quiero odiarles por derrotistas que no han librado jamás una batalla y porque ni voy ni quiero acostumbrarme. Igual que ni voy ni quiero acostumbrarme a un plato buenísimo en la mesa. Pero no sería lícito porque "I've change my name so often, I've lost my wife and children but I've many friends. And some of theme are with me". No se puede odiar a los que están a tu lado. Y no sería lícito porque vine a esta ciudad para tener 2 enemigos en lugar de 3. Resucitar poco a poco a Ferrer y Guardia.

Ponle nombre al objeto de mi ira. ¿Los medios de comunicación? ¿La prensa sensacionalista que convierte en "el debate" la educación para la ciudadanía y de los barracones que son colegios ni rastro? ¿las escuelas concertadas cuyo director dice cumplir el cupo legal de inmigrantes sin mencionar a qué clase económico-social pertenecen? Me olvido que hoy toda la inmigración está en el mismo saco y tiene el mismo nivel de vida. ¿Els Consellers, se llamen Font de Mora o Maragall? ¿Son ellos? - "Leer en pantallas tan pequeñas creará miopes" - "Yo voy a poner a los funcionarios estos a trabajar"- "La educación sexual en casa, y si es no sexual mejor"- "La religión en los colegios-". O son los Sindicatos, que dónde estaban cuando se aprobaron "els nomenaments telematics" Nadie vió a sus miembros en las manisfestaciones de mi ciudad.

No podré mandar cartas ni postales de sobre a partir de Enero. Ponle nombre al objeto de mi ira. Dime si es el dinero, "give money that's what I want", el señor G, el neoliberalismo. ¿Le doy la razón al que nunca llegó a ser mi amante? ¿Es él, Ferrer y Guardia a quién tendría que odiar? A Quino por crear a malfada. Tiraré mi ropa interior a la basura. Y a Exupery y a Lorca y a Orwell y a Eisner y también a todos esos directores de cine y al 1969 y a los malditos creyentes creadores de poesías y melodías folk y rock y blues y pop y hasta indie. ¿Debería haberme obligado mi madre a quemar mis discos de Sam Cooke como obligó la suya a Lux? ¿Me indigno con ella entonces? Supongo que ya de paso le rezo a un Dios en quién no creo porque qué mas da. Y que me perdone de antemano al saber que volveré a las cosas pequeñas mañana. No sé si piensa que estoy siendo egoista, cuando me educo para desconectar y canto what a wonderful world .Igual está decepcionado conmigo por olvidarme; cuando escucho notas salir de una guitarra mientras abro la puerta. O cuando encuentro tesoros una tarde cualquiera o cuando fumo mi último cigarro del día en la ventana.

Tal vez sea esa la respuesta más coherente. Pero me niego a odiarme a mi misma. Asi que sí, me ayudaría que atrapases la respuesta del viento para mi. Permíteme llorar esos días "en los que valdría más no salir de la cama" por no saber con quién o qué. Yo no lo sé. Pregunté y "nadie dijo nada, nadie dijo nada". Dímelo tú, eres el experto. Tienes que haberlo sentido. ¿Lo has sentido?

miércoles, 8 de septiembre de 2010

Bares, que lugares.

"Bares, qué lugares

tan gratos para conversar.

No hay como el calor del amor en un bar"

(De una canción de Gabinete Caligari)





En uno de los bares de mi barrio hay un tipo jugando a las tragaperras y fumando en pipa. Recuerdo que un fumador de pipa provocó un incendio en Galicia y de pronto me veo odiando a este hombre del bar, como si ambos fumadores fuesen el mismo y como si odiar a alguien por provocar un incendio que se resolvió como "accidental" fuese lo más lícito del mundo y también como si Galicia dejase de ser una ilusión y pasase a ser, a ciencia ciertísima, el lugar donde viviré tras mi jubilación. De pronto estoy jubilada, aunque tengas unas ganas tremendas de empezar a trabajar. Estoy jubilada. Vivo en Galicia. Adoro sus bosques y sus montañas y sus playas. La adoro enteramente y odio a cualquiera que le haga el más mínimo daño. Es mi princesa y yo soy su amante.


Al pedir el café separo al fumador provoca incendios maldito ahí te mueras del fumador del bar y a éste segundo lo odio ahora por estar tan sumamente gordo y aun así tener el valor de pedirse un chivito a las 4,30 de la tarde. Porque como bien comprenderéis no puede ser que el tipo no haya comido hasta ahora. No. Yo solita presupongo, qué digo presupongo, doy por hecho indiscutible que lleva desde las 12 en el bar y que lógicamente ya ha comido. Punto. Y de no ser así me da exactamente lo mismo, le odio por no cuidarse, porque es una cuestión de salud física y mental. Y lo hago como si fuese la persona mas adecuada para hablar de salud física y no digamos mental, poseedora de la verdad absoluta, defensora del ejercicio rutinario, controlado y moderado como fuente de bienestar a todos los niveles. Me falta gritarle que joder, que hace calor, que se haga unos largos en la piscina y que su presencia me indigna y está estropeando mi momento de café y cigarro.
Lo estropeáis todos. Los dos tipos de los cubatazos en mano y sus "a él no le pongas que puede pero no debe" riéndose mutuamente las gracias que vete tú a saber donde las tienen y el camarero chino participando en el club del chiste y viendo y oyendo como miran y hablan de su hija y ella tan campante dejándose regalar todas las perlas y clamando por más.


Me indigno tanto que lo hago hasta con los que ven la novela en la tele y hacen "shhh" pidiéndo silencio inutilmente. Y lo hago porque sí, por tener el mal gusto de ver una telenovela machista de turno y el peor todavía de acudir al silencio inutilmente. No llamarás al silencio en vano. Mandamiento sagrado en mi religión desde ya. Por las teles en los bares. Por los chinos que compraron otro bar dónde acostumbraba a tomar café y dónde encontraba paz y hasta conversaciones amenas y dónde no había tele. Los chinos están comprando todos los bares y no pasaría nada si hiciesen buen café. Pero no lo hacen. Así, generalizando: los chinos hacen mal café y me quedo tan ancha, como reencarnada de pronto en un curazo del estilo el "señor" Rouco.

Y ya no odio. Ahora compadezo. Sí, ahora me dan pena. Qué triste, qué triste. El pobre hombre que al parecer se llama Josep resulta que es un ludópata, un adicto, pobrecito él. Y sino llego a la compasión de las peores, de las de os compadezco por no ser como yo, que soy mejor y más guapa y más lista es porque me ocupo en encontrar el mechero.


Pero ah! En eso doy el primer trago a mi café y todo ha cambiado. El hombre se llama Jou porque suena mejor que Josep, más divertido. Y tan cierto y explícito como sus manos llenas de grasa y sus dientes plagados de restos de ese (por decirlo suavemente) roñoso bocadillo; tan cierto como eso son sus visibles ojeras casi sangrantes. Por todos es sabido y ahora si que la generalización se me justifica, que el panorama laboral es una auténtica putada. A Jou le sangran los ojos de tanto currar en horarios infernales. Jou se descojona de los Beatles y su all you need is love. Y llora sangre. Lo primero que veremos todos de Jou son sus ojeras rojas. Sus cicatrices.

Es lo primero que veremos salvo que le pillemos a esta hora, en el bar de mi barrio. Acaba de recoger a las niñas de casa de la abuela (amén, bendita sea) No ha podido pararse a cocinar porque entra a las 15. Y es justo en este instante, apenas cinco minutos, en los que presenciaremos el espectáculo de ver sus sonrisa por encima de todo. Todo lo que necesita Jou no es amor, amigos. Son cinco minutos de juego sano en el, probablemente, peor bar del barrio.

El dueño chino le conoce, también su hija. Jou necesita la máquina. Ellos necesitan a Jou. También a los clientes borrachos y a los que ven la novela. Jou no necesita amor pero sin embargo yo juraría que todos ellos se quieren. Puede que los Beatles sí estén en lo cierto. Impregna el bar un tipo de empatía poderosísima y un amor del que a mi, aun deseandolo más que a nada en el mundo, me sería posible pertenecer. Solo el humo de mi cigarro se mezcla con el de los suyos en el aire.


Y a todo esto, resulta que el café está lo suficientemente aceptable como para que de la última calada antes de acabar mi taza y así quedarme con su regusto en el paladar. Puedo optar por los segundos (porque han sido unos segundos, más no gracias) de esa primera sensación más prepotente y más asquerosa que el bocata de Jou. O puedo quedarme con esta última.
Formas de ver las cosas y la vida. Creo que podemos decicir como queremos ver. "No, es que yo soy así" sueles decirme. ¿En serio? Pues me cuesta creerlo, sinceramente. Dime mejor que estás cómodo, que te va bien, que lo has elegido. Vale. Pero cariño, no me digasque ni siquiera vas a intertarlo. O al menos no lo hagas ahora. No tengas el morro de llorar, autocompadecerte y quejarte cuando dentro de cinco minutos a Jou volverán a sangrarle los ojos.





Las posdatas y su consiguiente explicación en "comentarios"